viernes, 8 de octubre de 2010

DEJANDO HUELLA

En el mundo marino, nunca existió un Delfín  más feliz que Máximo, él vivía con su mamá Amalia, su papá David, diez pequeños hermanos y por supuesto  muchos tíos, abuelos, primos entre otros, ya que como todas las  otras manadas de delfines todos eran familia,  por lo que sus lazos de amor y fraternidad  eran fuertes  y  su estructura familiar se basaba en el reconocimiento de autoridad y sabiduría de los mayores.
Para esa hermosa familia todo fue siempre especial, ya que contaban con  una vida rodeada de abundante comida y un mar azul profundo  y tranquilo en donde podían habitar con seguridad; pero eso cambio  el día que Máximo pensó que era muy grande y podía dar un paseo por el océano azul sin compañía de su madre. Al principio el día estaba iluminado, el mar tranquilo y todo muy callado; a los lejos diviso una estructura  que no conocía y quería darle un vistazo, a medida que se acercaba, el mar comenzó a cambiar y aquel cielo claro pronto se torno de gris, que  amenazaba con una fuerte tormenta, esas que tanto temía. Cuando ya estaba cerca, concluyo que definitivamente esa estructura era nueva para él, a su parecer algo fría, pero se movía ¿Esto qué será? Pensó, estaba intentando responder su pregunta cuando de pronto, sin poder hacer nada, se sintió atrapado, y no se pudo mover, se encontraba envuelto en mayas, que le hacían daño y escuchaba  ruidos que le producían mucho miedo, mucho más que los de las tormentas, nunca antes había sentido tanta angustia y desesperación. Entonces, empezó a llorar y su llanto se escucho en muchas millas a la redonda, colocando en alerta a todas las manadas.

Muy lejos pero angustiada, su familia y amigos los buscaban sin cesar, al escucharlo ese llanto de desesperación se dirigió auxiliarlo en compañía de su padre y madre, ya que sus hermanos tenían aguardar en el refugio para no terminar como su hermano.  Al llegar al auxilio de Máximo, su madre Amalia, supo que aquella estructura era un barco cazador, lleno de personas crueles y malas, que atrapaban delfines para matarlos,  y al ver a Máximo en aquella red,  determino que  era urgente sacarlo en la menor brevedad posible de ahí , ya que  si no lo perdería para siempre. Sin preocuparse ella por  su propia seguridad, y con  ayuda de todos los delfines, presionaron en el sentido contrario a la red y fue tanta la presión que la red cedió y Máximo quedo libre, lleno de heridas y contusiones menores, pero muy dolorosas.
Rápidamente todos se alejaron del barco y llegaron a su refugio para sanar las heridas de Máximo, que poco a poco se mejoraba, aunque las cicatrices dejaron huellas en su piel, fueron más profundas las dejadas en su corazón por su familia, con la que estaba gratamente agradecido por  salvarlo de una muerte segura; desde aquel día, el delfin aprendió a ser más precavido, pero continuo viviendo muy feliz, porque ahora sabia que siempre podía contar con su madre y familia y juntos no existía problemas que no pudieran solucionar.


1 comentario:

  1. Angela maría
    Hoy pude por fin entrar a tu blog y me parecio muy bien realizado, cumpliste con los requerimientos y además le pusiste tu toque personal, espero continues desarrollando las tics y las apliques en el desempeño de tu trabajo.
    Reitero mis felicitaciones
    Jairo
    Nota 5.0

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